Cambiando Vidas

Frente a un antojito, a veces es mejor prevenir que curar

A veces pensamos que “saciar un antojito” no hace mayor daño, pero esto se complica cuando este hábito se vuelve constante y lo convertimos en una excusa para comer de todo un poco durante el día. Chorizos, arepas, ponqués, jugos, dulces y demás alimentos que consumimos porque hace frío, calor, está de día o está de noche.

Cuando somos jóvenes esto no parece importarnos, pues salimos con los amigos, los novios, las novias, la familia y demás personas con quienes compartimos una salida a cine, a un restaurante, a comer una once o una merienda. A simple vista no pasa nada, pues nos sentimos bien y suponemos que nuestra salud está 100 sobre 100.

Debemos tener cuidado y no confiarnos del todo, pues si tenemos estos hábitos en nuestra vida y somos un poco sedentarios, no hacemos ejercicio, “saciamos el antojito” cada rato, es posible que estemos abriendo una gran brecha para padecer la enfermedad que denominan de todos, llamada diabetes. Una enfermedad crónica en la cual el cuerpo no puede regular la cantidad de azúcar en la sangre, lo que ocasiona un trastorno cuando consumimos gran cantidad de glucosa, descompensado así el cuerpo abruptamente ya que este no genera o a veces, genera muy poca insulina para equilibrar esta sustancia.

Existen tres tipos de diabetes:

  • Tipo 1: Cuando el sistema inmunológico se encarga de atacar el páncreas y evitar que las células que generan insulina lo hagan, haciendo que el paciente no produzca esta sustancia, lo que le implica ser inyectado diariamente con insulina para que el cuerpo esté estable en sus niveles de azúcares. Este tipo de diabetes es más delicado, de mayor tratamiento e impredecible porque a cualquier persona se le puede desarrollar.
  • Tipo 2: La más común, cuando el cuerpo produce la insulina, pero no es suficiente para nivelar los niveles de glucosa del cuerpo, lo que hace que el paciente deba tener una dieta balanceada y trate lo menos posible de consumir azúcar. Es un tipo de diabetes que ataca lento y sin dar muchos síntomas al principio, por esto se recomienda estar atento y revisar los niveles de azúcar juiciosamente, pues la diabetes no perdona edad, sexo, raza o religión.
  • Tipo 3: La diabetes gestacional, aquella que se le desarrolla a la madre en el estado de embarazo, por lamisma razón del tipo dos. Esto no quiere decir que el bebé nazca con diabetes, pero si existe la probabilidad de que pase. Es mayor el riesgo que existe para que un bebé nazca con diabetes cuando la madre antes de quedar en embarazo ya la porta, que cuando se le desarrolla en el proceso de gestación.

Sea cual sea el tipo de diabetes, no hay que confiarse, es mejor prevenir que lamentar y comenzar desde edades tempranas con nuestros hijos, sobrinos o nietos a crear hábitos de vida anclados a una buena alimentación, mucho ejercicio, harinas limitadas y poco dulce. Siempre se está a tiempo para retomar el camino y alejarnos de esos “antojitos” que nos hacen pecar, no es para nada malo comerse uno de vez en cuando, pero si es recomendable manejarlo así y no dejar que la ansiedad, el estrés y las malas rutinas nos jueguen una mala pasada con nuestra salud.