Cambiando Vidas

¡Oh no, tengo diabetes!

En la vida siempre hay temores e incertidumbres que agobian nuestro pensar. Las obligaciones no dan espera, siempre hay una agitada agenda en la ciudad y nosotros seguimos ese mismo ritmo sin tomar un descanso o sin siquiera tomarnos un momento para reflexionar sobre cómo está nuestra salud. Bien cierto es el dicho que aquel que tiene salud no tiene nada.

De los afanes del día, solo queda el cansancio, pues cuando decidimos tomarnos ese tiempo para saber cómo estamos, es posible que detectemos inconsistencias y fallas en nuestro organismo que nos ponen alertas; Y ahí, cuando menos lo esperamos, está la diabetes.

¿Qué hago ahora? Infinidad de preguntas que salen unas tras otras sin dar abasto y que no nos permiten recordar las hamburguesas a media noche, las pizzas de desayuno o la variedad de salsas en el almuerzo. Todo esto no es más que especulaciones porque en esos momentos de confusión y estrés, imaginamos los peor, pero olvidamos el descuido y los abusos que comentemos con nosotros mismos.

Tener diabetes no es el fin, es una alerta de que tenemos malos hábitos en nuestra vida y que es tiempo de corregirlos, es un perdón que le debemos al cuerpo por los excesos y el mal consumir diario, es una oportunidad para mejorar y comenzar a practicar hábitos más saludables. En Diciembre y épocas de fiesta cuidate de los excesos para tu salud.

En nosotros está el que llevemos una vida con miedo a la enfermedad, o aprender a conocerla y controlarla. Aunque es un reto, para muchos, cambiar de hábitos se debe recordar que los cambios son buenos y que en ellos están las nuevas oportunidades.