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¿Cuándo realmente necesitas hormonas?

Que tu hijo sea de baja estatura, no siempre, significa que tenga un déficit de hormona del crecimiento, sin embargo, como padres la pregunta recurrente es ¿cuándo deberían acudir a esta alternativa?

Es frecuente que tú como papá o mamá tiendas a comparar la estatura de tus hijos con la de los otros niños de su misma edad, así te “aseguras” que está creciendo sanamente. Sin embargo, esta comparación no siempre es apropiada, razón por la que la evaluación con el pediatra resulta fundamental.

Cuando los niños están por debajo del promedio de la estatura de la mayoría, es común que los padres se preocupen y le pidan que el médico que evalúe al niño con detenimiento.

El problema es que, en ocasiones, algunos de ellos, pese a que no tienen ningún problema de salud son sometidos a tratamientos con la hormona del crecimiento, situación que, además de innecesaria, resulta costosa.

¿ Realmente necesitas hormonas ?

Si bien los riesgos de este tratamiento son mínimos, no significa que no se presente ningún efecto secundario. Algunos expertos hablan, entre otras consecuencias de disminución en la sensibilidad a la insulina, ocasionalmente diabetes, escoliosis, características de la acromegalia (el exceso de hormona de crecimiento), pancreatitis y se ha pensado que puede predisponer al desarrollo de algunos tipos de cáncer en la adultez.

Cierto o no, si tu hijo es más bajo que el promedio, la recomendación es que no te aceleres en insistirle al médico que le prescriba el tratamiento con la hormona del crecimiento. Lo más importante es evaluar su salud en general y tomar en consideración las variables que pueden causar que tenga una estatura más baja. Entre ellas, identificar la estatura del padre y la madre, y si ambas no son considerables, entonces, no hay razón para preocuparse, pues simplemente se trata de herencia. Más allá de un asunto estético, la prioridad es identificar si la baja estatura no es un asunto de salud, algo más complejo.

Y es que ser “bajito” no debe considerarse como un defecto, más bien se trata de sacar provecho de esos centímetros de menos, incluso en términos deportivos o profesionales.

Así las cosas ¿para qué exponer a tus hijos a las consecuencias de este tratamiento? Enséñales mejor y de manera divertida ese adagio popular que indica que los perfumes finos vienen en envases pequeños.