Cambiando Vidas

No forzar valoraciones sobre la enfermedad o el momento. De otra manera, no sumar o restar importancia a las valoraciones de la persona afectada en momentos iniciales.

Promover una comunicación abierta sobre la enfermedad y sus circunstancias. La escucha activa es un ejemplo.

Motivar a la persona con DMAE para encontrar recursos que faciliten las dificultades visuales, recordando que hace falta tiempo para asimilar algunas situaciones limitantes.

Apoyar sin sobreproteger. Estará bien mostrarse con disponibilidad para las ayudas o interacciones prácticas del día a día sin interferir en el desarrollo de nuevas habilidades para la autonomía

Normalización y naturalidad. Hay que ver las limitaciones como parte normal de la vida, por lo que actuar sobre ellas de forma natural ayuda a normalizar.

El apoyo de la familia, cuidadores o amigos transcurrirá por una serie de equilibrios: respetar y motivar, escuchar y sugerir, ayudar y promover autonomía. Para el entorno de las personas con DMAE es también una situación desconocida, por lo que es bueno actuar con paciencia para dar tiempo a la adaptación.

La atención a personas con grandes déficits visuales y a personas con comorbilidad por la presencia de otras patologías que pudieran hacer más dependiente a la persona afectada puede ser desgastante, por lo que es bueno planificar y repartir entre personas para no saturar o crear cansancio excesivo. Las limitaciones propias de la DMAE, por sí mismas, no provocan demasiada dependencia, pero por otros factores personales o situacionales es recomendable dosificar la atención de la que hablamos.

FUENTES

Mucho por ver [Internet]. muchoporver.com. 2020 [Acceso:1 de octubre 2020]. Disponible en: https://www.muchoporver.com/familia-y-cuidador

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