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Urticaria crónica y sus comorbilidades asociadas: ¿cuáles son?

Conoce cuáles son las comorbilidades asociadas a la urticaria crónica y cuál es la mejor manera de abordarlas.

📅 23/11/2023

Las manchas o ronchas rojas acompañadas de una picazón intensa en distintas zonas de la piel, son los síntomas característicos de la urticaria crónica (UC), pero ¿qué pasa cuando estas manifestaciones de la UC se encuentran con otras condiciones médicas?

Pues, ahí es cuando aparece dentro de la ecuación las comorbilidades, como una clase de alianza o trato que realizan dos o más enfermedades para hacer presencia en la vida de una persona.

Primero que todo, ¿qué es una comorbilidad?

Y sí, probablemente muchos han escuchado esta palabra en más de una ocasión, de hecho, la anterior frase es una breve explicación de lo que significa. Con todo, es necesario aclarar que, la también llamada ‘morbilidad asociada’ puede presentarse como dos enfermedades que ocurren al mismo tiempo o consecutivas, quiere decir, una después de la otra.

Como si no fuera suficiente, la relación entre las afecciones implica una posible interacción entre las enfermedades que puede alterar o empeorar la manifestación de los síntomas de ambas.

Esta asociación implica una carga mayor en el bienestar y por consiguiente en la calidad de vida de las personas que sufren de urticaria.
Sin embargo, la mejor manera de lograr un balance cuerpo-mente frente a dos o más condiciones médicas, es justamente conociendo las implicaciones de cada una para así, en compañía del dermatólogo o alergólogo, darle un tratamiento adecuado a los síntomas.

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De la urticaria y otras condiciones:

Sin embargo, aunque la urticaria se considera una enfermedad de la piel "independiente", se ha comprobado que está relacionada con otras enfermedades comórbidas, como enfermedades autoinmunes, trastornos psiquiátricos (ansiedad y depresión) y enfermedades atópicas (1).

En efecto, los análisis médicos demuestran que la presencia de la urticaria crónica también está asociada con otras enfermedades autoinmunes como la tiroideas autoinmune y el vitíligo (2). Además, se ha observado una relación entre el lupus eritematoso sistémico (LES) y las lesiones urticariales (3). Como no hay datos precisos sobre la prevalencia en estas condiciones, nos centraremos en las comorbilidades que se asocian con mayor frecuencia.

Asociación común: Urticaria y alergias

En ocasiones, se puede confundir los síntomas de la urticaria con una reacción alérgica, pero es importante destacar que no son lo mismo. Sin embargo, los alérgenos pueden desencadenar la urticaria. Esto significa que en algunos casos, las alergias a alimentos, medicamentos, picaduras de insectos o alérgenos presentes en el ambiente pueden ser los responsables de la aparición de las ronchas. Cuando el sistema inmunológico reacciona de manera excesiva a estas sustancias, se libera la histamina que causa los síntomas característicos de la urticaria.

Leer también: Factores desencadenantes de la urticaria

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Otras enfermedades atópicas:

Si bien, las alergias alimentarias y los alérgenos en general son la asociación más frecuente (como se menciona anteriormente), también hay otras condiciones atópicas como el asma, la rinitis alérgica y la dermatitis atópica, que tienen una prevalencia alta de manifestación frente a personas que no han tenido una respuesta adecuada al tratamiento. De hecho, según un estudio del Scandinavian arm of the AWARE se categorizó de la siguiente manera (4):

  • Asma en el 19,6% de los pacientes
  • Rinitis alérgica con una tasa del 16,5%
  • Dermatitis atópica en el 6,3% y alergia alimentaria en el 8,2% (3,1)
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Autoinmunidad: Sistema inmune VS tejidos y órganos

La urticaria crónica se encuentra frecuentemente relacionada con enfermedades autoinmunes. De hecho, alrededor del 30% de las personas con urticaria crónica presentan alguna condición autoinmune como enfermedad tiroidea, vitíligo y otras (5).

  • La glándula tiroides: los trastornos de esta glándula ya sea hipertiroidismo (función excesiva) o hipotiroidismo (función insuficiente), se han relacionado con la urticaria crónica con una prevalencia del 50% en la población diagnosticada (2,1).
     
  • Vitiligo: esta enfermedad cutánea que provoca la pérdida de pigmentación de ciertas áreas de la piel, tiene una prevalencia de alrededor del 3% en pacientes con urticaria crónica.
     
  • Anemia perniciosa: una condición que causa deficiencia de vitamina B12, se ha observado en al menos el 5% de los pacientes con urticaria provocando fatiga, debilidad, falta de aliento, entre otros.
     
  • Además, la artritis reumatoide, la psoriasis, la enfermedad celíaca y la diabetes mellitus también han mostrado una prevalencia del 1% cada una en personas con urticaria (6,7,8).

Ansiedad y depresión en relación a las ronchas

La conexión de las ronchas con problemas de salud mental pueden ser una consecuencia de la carga en el bienestar físico y mental que representa la afección en los pacientes. Tanto así que, estudios demuestran una prevalencia alta de comorbilidades psiquiátricas como la ansiedad y la depresión con resultados de hasta un 60% en personas diagnosticadas con UC (9).

Asimismo, la manifestación de trastornos en el sueño causado por la pérdida del mismo a raíz de la picazón intensa, representa un motivo de consulta.

Leer también: Erupción emocional: el estrés un desencadenante de la urticaria crónica

Conocerlas y abordarlas es dejarlas sin asociación

Todo este listado de enfermedades que se relacionan o desencadenan con otras puede parecer agobiantes, pero el objetivo no es hacerte creer que todo esto “te podría pasar”, sino por el contrario, educar sobre qué y cuáles son las posibles comorbilidades que lleguen a asociarse durante tu ruta de conocimiento de la enfermedad.

Te preguntarás ¿para qué? El identificar la presencia de otra condición médica permitirá tener mayor comprensión sobre cómo actúa la urticaria y, a su vez, tu médico podrá abordar y establecer un tratamiento efectivo de acuerdo al caso. Por ejemplo:

● El instaurar un tratamiento adecuado para el hipertiroidismo puede ayudar a aliviar los síntomas de la urticaria.

● Las terapias de relajación o de tipo cognitivo-conductual pueden ayudar a regular tus niveles de estrés, ansiedad y depresión que sirven como desencadenantes de las ronchas.

¿Qué más puedo hacer?

A parte de identificar la aparición o presencia de otras enfermedades, puedes tener en cuenta:

● Consulta al experto: cada afección requiere su diagnóstico y enfoque de tratamiento. Por tanto, es importante que consultes con tu especialista para conocer las distintas opciones de tratamiento.

● Relación médico-paciente: mantén un flujo de comunicación continuo y sincero con tu médico para informar sobre tus síntomas y cambios en tu salud. Asegúrate de que esté al tanto de todas tus condiciones y tratamientos.

● Cumplimiento del tratamiento: Cumplimiento del tratamiento: asegúrate de seguir las pautas de tratamiento proporcionadas por tu médico para las comorbilidades. El cumplimiento del tratamiento es fundamental para controlar estas condiciones

Leer también: Herramientas y recursos para reconocer signos y síntomas de la urticaria

Todo esto nos hace entender que la urticaria es más que una “picazón o ronchas”, que en cambio tiene un impacto grande en el bienestar de las personas que la sufren y que el estar asociada con algunas comorbilidades dificulta -mas no imposibilita- el camino hacia una vida sin síntomas

Por eso, la importancia de entender y atender todo aquello que ‘nos aqueja’. Sobre todo, cuando en la actualidad hay un abanico de opciones en tratamiento que facilitan el control adecuado de ciertas condiciones médicas, dentro de ellas la urticaria.

Si sufres de urticaria o conoces a alguien que la tenga, es importante buscar atención médica y considerar la posibilidad de comorbilidades subyacentes. Con el conocimiento adecuado y un enfoque de tratamiento integral, es posible controlar la urticaria y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.

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Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las causas de la UCE?

En hasta el 95% de las personas que padecen urticaria crónica, la afección es "idiopática", término médico que significa que no hay una causa clara. 

La afección a veces está vinculada a otra condición de salud como problemas de tiroides, problemas hepáticos, enfermedades de la piel o sinusitis, el síndrome de Sjogren, el tiro, la artritis reumatoide y la diabetes de tipo 12

En aproximadamente la mitad de los casos, el sistema inmunitario del organismo puede estar desbocado y atacar tejidos sanos2

¿Qué causa los síntomas de UCE?

La urticaria se produce cuando los mastocitos que se encuentran bajo el revestimiento de la piel se activan y liberan histamina (y otras sustancias químicas) en los tejidos. La histamina irrita las terminaciones nerviosas y provoca picor, y hace que los vasos sanguíneos se dilaten y goteen, lo que causa enrojecimiento e hinchazón1,3

¿Quién tiene UCE?

Cualquiera puede padecer UCE. Las mujeres la padecen con el doble de frecuencia que los hombres. Suele empezar a los 20, 30 o 40 años, pero puede aparecer a cualquier edad. 

La UCE puede ser más probable si se padecen alergias, eczemas, asma o alergias alimentarias3

Nota: Aproximadamente el 0,5% de las personas, es decir, una de cada 200, padece UCE a lo largo de su vida. 

¿Cómo se diagnostica la UCE?

La UCE se diagnostica cuando una persona presenta urticaria espontánea durante más de seis semanas, sin ninguna causa alérgica.  

Para confirmar este diagnóstico, su médico: 

  • Revisará su historial médico (puede ser útil llevar un diario y un registro fotográfico de la urticaria), seguido de un examen físico detallado.  

  • Pedirá análisis de sangre si sospecha una enfermedad subyacente. Las pruebas de alergia no suelen ser necesarias a menos que tenga un motivo para sospechar de una causa alérgica4

¿Cómo se trata la UCE?

El objetivo del tratamiento es aliviar el picor y la urticaria, minimizando los efectos secundarios. Para ello, se suelen utilizar antihistamínicos no somníferos que bloquean la reacción que causa los síntomas de la urticaria. Los antihistamínicos H1 son efectivos en aproximadamente el 75% de los pacientes con UCE, siendo ejemplos comunes la fexofenadina y la desloratadina. Además, los corticosteroides y la ciclosporina pueden ser útiles en algunos casos para suprimir las reacciones alérgicas y aliviar los síntomas2

La UCE grave que no se controla con dosis altas de antihistamínicos puede requerir un tratamiento especializado, que incluye: 

  • Inmunomoduladores - Suelen administrarse como inyecciones subcutáneas en el tejido entre la piel y el músculo que pueden administrarse en casa. 

  • Medicamentos inmunosupresores - Pueden utilizarse corticosteroides para tratar los síntomas graves durante un breve periodo de tiempo. 

Las opciones de tratamiento a largo plazo deben discutirse con el especialista4

¿Qué empeora la UCE?

Con la UCE, ciertas cosas pueden desencadenar un brote o empeorar la urticaria. 

Algunas de las más comunes son: 

  • Alcohol 

  • Frío 

  • Ejercicio 

  • Calor 

  • Duchas calientes 

  • Humedad 

  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como la aspirina y el ibuprofeno 

  • Frotarse o rascarse la piel 

  • Alimentos picantes 

  • Ropa ajustada 

  • Estrés 

  • Presión física 

Limitar los desencadenantes que promueven los brote es bueno para su salud en general y puede ayudarlo a controlar los síntomas de la UCE.  

¿La UCE desaparece alguna vez?

Como la UCE aún no se puede curar, esto significa dos cosas: en primer lugar, controlar los brotes de la enfermedad y disminuir la presencia de signos y síntomas mediante el uso de terapia profiláctica. En segundo lugar, continuar el tratamiento y mantener la respuesta completa hasta que se produzca la remisión espontánea. 

En aproximadamente el 30-50% de los casos, los síntomas de esta condición desaparecen dentro del primer año después del diagnóstico. Sin embargo, en algunos casos, los síntomas pueden prolongarse por más de cinco años, siendo la duración promedio de uno a cinco años. 

Bibliografía  

  • Staubach P, Eckhardt-Henn A, Dechene M, et al. Quality of life in patients with chronic urticaria is differentially impaired and determined by psychiatric comorbidity. Br J Dermatol. 2006;154:294–298.

  • Kolkhir P, Metz M, Altrichter S, Maurer M. Comorbidity of chronic spontaneous urticaria and autoimmune thyroid diseases: a systematic review. Allergy. 2017;72:1440–1460.

  • Thomsen SF, Pritzier EC, Anderson CD, et al. Chronic urticaria in the real-life clinical practice setting in Sweden, Norway and Denmark: baseline results from the non-interventional multicentre AWARE study. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2017;31:1048–1055.

  • Ghazanfar MN, Kibsgaard L, Thomsen SF, Vestergaard C. Risk of comorbidities in patients diagnosed with chronic urticaria: a nationwide registry study. World Allergy Organization Journal. 2020;13:100097.

  • Kolkhir P, Altrichter S, Asero R, Daschner A, Ferrer M, Giménez-Arnau A, et al. Autoimmune diseases are linked to type IIb autoimmune chronic spontaneous Urticaria. Allergy Asthma Immunol Res. (2021) 13(4):545–59. 10.4168/aair.2021.13.4.545 [PMC free article] [PubMed] [CrossRef] [Google Scholar]

  • Confino-Cohen R, Chodick G, Shalev V, Leshno M, Kimhi O, Goldberg A. Chronic urticaria and autoimmunity: associations found in a large population study. J Allergy Clin Immunol. (2012) 129(5):1307–13. 10.1016/j.jaci.2012.01.043 [PubMed] [CrossRef] [Google Scholar]

  • Kolkhir P, Borzova E, Grattan C, Asero R, Pogorelov D, Maurer M. Autoimmune comorbidity in chronic spontaneous urticaria: a systematic review. Autoimmun Rev. (2017) 16(12):1196–208. 10.1016/j.autrev.2017.10.003 [PubMed] [CrossRef] [Google Scholar]

  • Hayter SM, Cook MC. Updated assessment of the prevalence, spectrum and case definition of autoimmune disease. Autoimmun Rev. (2012) 11(10):754–65. 10.1016/j.autrev.2012.02.001 [PubMed] [CrossRef] [Google Scholar]

  • Staubach P, Dechene M, Metz M, et al. High prevalence of mental disorders and emotional distress in patients with chronic spontaneous urticaria. Acta Derm Venereol. 2011;91: 557–561.

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